EL KIRCHNERISMO, EL MACRISMO, LA SOCIEDAD, SÍSIFO Y TU HERMANA

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Ya desde la campaña, de 2015 en la que se prometían medidas tan impracticables como contradictorias, al discurso fundacional en la apertura de sesiones ordinarias de 2016 Con la frase “venimos a hacer una nueva argentina” ante un patético congreso convertido espontáneamente en una estudiantina que coreaba “si, se puede…” el destino de colapso estuvo escrito en la roca.

Porque cada estrategia y cada medida tomada por el autotitulado “mejor equipo de los últimos 50 años” nunca estuvo pensada para favorecer los intereses nacionales, sino que el único objetivo fue destruir los derechos sociales individuales y colectivos, con una doble finalidad; la destrucción del tejido social para facilitar su manipulación, y a partir de allí generar una descomunal base de negocios a cargo de cada una de las áreas mas estratégicas del gobierno.

Y para cubrir todo este desastre, se implementó un combo siniestro, compuesto por gente inescrupulosa como Elisa Carrió, Graciela Ocaña y otres, en tandem directo con el monopolio comunicacional y el ala corrupta del poder judicial, enquistada particularmente en Comodoro Py, dedicada a llevar adelante un proceso de demolición de las instituciones y la política; una vez mas con doble finalidad, generando por un lado una descomunal cortina de humo, y la atomización de la oposición, por medio de carpetazos, sobornos y todo tipo de chanchullos que anque ocultados cerrilmente salieron a la luz.

En lo conceptual, cada desliz o fallido de los funcionarios y del mismo presidente fueron dejando al descubierto que ideológicamente abonan la idea de un país proveedor de materia primas a las grandes potencias, sin clase media y con una élite dominante que gustosamente desfila por “la embajada” para recibir órdenes y caricias del poder mundial unívoco.

El factor que evidentemente no fue sopesado convenientemente, es la verdadera “pesada herencia” consistente en un importante segmento de la población, que en algo mas de una década ha ensamblado un corpus de conocimiento político, lo suficientemente denso como para deconstruir a través de una mirada crítica las verdaderas finalidades que están demasiado lejos de los mandatos constitucionales, que desde su preámbulo reza:

Nos los representantes del pueblo de la Nación Argentina, reunidos en Congreso General
Constituyente por voluntad y elección de las provincias que la componen, en
cumplimiento de pactos preexistentes, con el objeto de constituir la unión nacional,
afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el
bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra
posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo
argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia: ordenamos,
decretamos y establecemos esta Constitución para la Nación Argentina.

Todo este cóctel de negocios, humo y corrupciones profundas, que conflictúa con las bases republicanas, no puede tener otro final que la implosión, que no hace mas que repetir un lamentable ciclo histórico, que como en la mitología, las fuerzas progresistas cual Sísifo empujan a la sociedad hacia la cumbre y cuando parece que el objetivo está por concretarse definitivamente, la sociedad argentina se sabotea a si misma, avalando a las fuerzas conservadoras y cipayas que destruyen todo lo construido y en algunos casos como el actual, se roban hasta la piedra.

Dani Arce

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