Breve reflexión sobre “la épica de las derrotas” [Por Dani Arce]

Días atrás, el presidente argentino Alberto Fernández al ser consultado en una entrevista concedida a Roberto Navarro Director de ®El Destape , sobre su poca predisposición a confrontar con los poderes fácticos respondió: “¿Cuál es la revolución? ¿La épica de las derrotas? ¿Qué hubiera pasado si caíamos en default?” resumiendo en esa respuesta, el verdadero problema que azota al Frente de Todos, ideado y llevado a la práctica por la hoy Vicepresidenta Cristina Fernández.

Kirchnerismo

Cuando analizamos el componente aplastantemente mayoritario del Frente de Todos, al que podemos denominar “Ala Kirchnerista” compuesto por diversos sectores de distinta extracción partidaria, social y política, observamos que el nodo fundamental de la misma, es que tampoco cree en “la épica de las derrotas”  pero por motivos diametralmente opuestos al sector del “Albertismo”. Ya que mientras este sector cree que es contraproducente librar una batalla que se podría perder, el Kirchnerismo se forjó y consolidó como idea política, perdiendo batallas emblemáticas como “la 125” o “la ley de medios”, lo que políticamente redunda en que la confrontación desarrolla el músculo político independientemente de su resultado, ergo: No hay derrota, sino fortalecimiento.

Albertismo

Por el otro lado, está la clara intención de conservar el Statu Quo y administrar de la manera menos conflictiva posible, el estado de cosas actual, y mejorarlo dentro de los márgenes que permitan los factores de poder reales del país, aspirando a “cerrar la grieta” pero paradójicamente, sin actuar sobre los factores que estimulan la existencia de la misma. A saber Los grupos concentrados de medios de comunicación, que en contubernio con buena parte de la justicia, comenzando por La Corte Suprema a pleno, y su escuadrón político llamado #JuntosPorElCambio, que ejecutaron en Argentina el “Lawfare” o (Guerra Jurídica) operando para construir una realidad ficticia, en la que lograron contener números mas o menos, a la mitad de la población.

Democracia

Como queda expuesto en los anteriores párrafos, una síntesis de ambas posiciones es un tema demasiado arduo, para desarrollar en este artículo sin tornarlo insufrible. No obstante nos queda para reflexionar, cual de las dos posturas identifica (y favorece) a la mayor cantidad de argentinos y argentinas.
Y en ese ejercicio tomar conciencia de que la democracia, puede adoptar diversos tonos, de mayor o menor conflictividad, obedeciendo a los mandatos y necesidades de los votantes. Pero lo que jamás puede hacer es decepcionar.

El peligro de la decepción

Por ello ponerla en un lugar de herramienta inútil para los votantes, es demasiado peligroso, ya que esa actitud abre una caja de pandora en la que el mesianismo y las propuestas mas infames ganan el centro de la escena, relegando a la Democracia a un papel de actor de reparto, en el que cualquier batalla, estará perdida de antemano.

Daniel Arce

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