Un comerciante de algún lugar de nuestro bendito país, dueño de una librería para ser más exactos, en el eterno devenir de las horas detrás del mostrador, esperando que alguien pase por la puerta del negocio, decidió grabar un video.
En lugar de las habituales puteadas que se multiplican día a día en las redes, este hombre, apeló a su simpatía y le envió un bailecito, que a rigor de ser objetivos, es mucho más estético que el del presidente.
Quien te dice, por ahí lo conmueve y lo contrata como coach de baile, no?
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