CRÓNICA DE LAS SENSACIONES DE UNA VISITA A LOS FAMILIARES DEL [ARA SAN JUAN] | Sin Censura – La mosca en la sopa Neoliberal

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Ayer estuve con los Familiares de los 44 Marinos del ARA San Juan, en Plaza de Mayo, y las primeras sensaciones que me envolvieron, fueron la angustia y la impotencia. Ver a esa gente encadenada, reclamando algo tan elemental como el cumplimiento de una obligación del gobierno fue desolador.

Sentí pudor de fotografiar esas cadenas, esas miradas profundas que no necesitaban de palabras para explicarlo todo, o esos plásticos negros que hacían a las veces de carpas para mitigar las inclemencias climáticas.

No conocí en vida a ninguno de los 44 desaparecidos, pero no hizo falta para sentirlos cercanos, presentes, dignos de un reconocimiento que el gobierno ha negado desde el primer día de su desaparición, mintiendo y tergiversándolo todo, para rehuir una vez mas a su total y absoluta responsabilidad frente a esta tragedia.

Esos familiares no merecen estar encadenados a una reja que no debería estar ahí, reclamando lo que no tendría que ser un reclamo, si tuviéramos un gobierno con el mínimo sentido de responsabilidad patriótica.

Ese rato que compartí con ellos, en el que me sentí cohibido de tomarme una foto, o de grabar sus palabras, o de hacer cualquier cosa que no fuera empatizar y comprender la tragedia que ellos viven día tras día, con la indiferencia no sólo de los funcionarios de gobierno, sino de un pseudo periodismo masivo cómplice y ruin que se esfuerza por ocultar los hechos.

Firmé la planilla en la que se reclama al gobierno que busque a los 44 desaparecidos, y salí de Plaza de mayo con una sensación de desamparo, de insignificancia ante un poder despiadado cuyo único interés es contable, y donde las personas somos apenas números que estamos a la izquierda o a la derecha de la coma.

Y en esa retirada levanté la vista, como buscando una respuesta a tanto desasosiego, entonces vi nuestra bandera, que se flameaba pesada un poco por debajo de la cima del mástil. Casi a media Asta, como en Duelo, y me imaginé que esa era su manera de reclamar por una traición que nuestra Patria no merece.

Daniel Arce

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