- A: Estamos siendo gobernados por una raza superior, que puede ver lo que nosotros, simples mortales no tenemos posibilidad de percibir.
- B: Al igual que un drogadicto en etapa terminal y con síndrome de abstinencia, el presidente argentino percibe como realidad el fruto de sus alucinaciones.
- C: Inconscientes del abismo abierto por la aplicación de sus políticas, del abismo abierto entre la realidad palpable y el relato instalado a fuerza de amasadora mediática, continúa convencido de que puede seguir actuando y mintiendo impunemente.
Sea cual fuere la opción, seleccionada, no le queda al ciudadano mas remedio que analizar SU realidad y cotejarla con ese mundo invisible, en el que se construyen con la plata del fútbol Hospitales Invisibles y Jardines de Infantes Invisibles. Un mundo en el que se crean miles de puestos de trabajo invisibles, con una lluvia de inversiones invisible, y por sobre todo una “transparencia” invisible.
Algunos ciudadanos con un importante grado de osadía, debido al contexto de persecución feroz a todo aquel que tenga el tupé de oponerse al relato, han bautizado al Régimen Macrista como “MACRILANDIA”.
Un mundo de felicidad invisible e imperceptible a cualquiera de los sentidos humanos. Un mundo en el que como en el cuento, el rey desfila presentando un traje muy costoso solo visible por su cohorte de alcahuetes e irresponsables focas aplaudidoras, ante un pueblo empobrecido (cuando no hambriento) que con su mirada humana y mortal, solo puede percibir a un personaje desnudo y sucio de corrupción, que no provoca ya ninguna risa, sino un asco visceral, hacia quien lo engañó para entrar al lugar mas preciado de su casa grande, ese lugar llamado GOBIERNO DE LA NACIÓN ARGENTINA.
Daniel Arce
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